miércoles, 15 de mayo de 2013
Alegría.
Y dale alegría a mi corazón,
es lo único que te pido, al menos hoy.
Martes, 30 de octubre de dos mil trece . 1:05 horas.
Las calles están templadas en la ciudad, en aquel mediodía en el cual por fin apareció el sol, luego de tantas tormentas. Es la hora exacta en el cual los trabajadores tienen su tiempo libre para almorzar solos o acompañados; la hora en la cual los jóvenes se retiran de sus establecimientos estudiantiles para partir directo a sus casas donde los esperan el almuerzo de mamá, o de la mucama o niñera –y si tiene mucha mala suerte, está obligado a prepararlo uno. Es la hora en la cual los restaurantes y bares se llenan de comensales y en la que los adolescentes colman las plazas para comer los sandwichitos que compraron en la panadería de a cuadras, junto a un jugo en cajita. La hora en que las combis anaranjadas devuelven a los pequeños con sus delantales blancos y en que el embotellamiento es menor. También es la hora de jugar.
-¡Hola, manola! –un voz chillona obliga a sonreír a los chiquitos. Es que esos payasos, disfrazados con telas de distintos colores, pelucas despeinadas o enruladas y narices rojas, divierten a cualquiera- ¿Llegamos bien? ¿Estamos puntuales? ¿Qué hora es, amiga, payasa Zairitis?
-Es la hora… -y Zairitis se fija en su muñeca que carece de reloj alguno- es la hora de reírse
-¿Ya es la hora de reírse? ¡Pero que rápido pasa el tiempo! –se queja el payaso, sentado de piernas cruzadas en la punta de una camilla, mostrando sus pantalones violetas a rayas blancas que le quedan cortos.
-¿Y cómo nos reímos, amiga, payasa Pocha? –el de la peluca naranja con rulos, rodea la espalda de Pocha quien inspecciona a cada chiquito que la observa entretenido.
-Y, no sé, amigo, payaso Tintin… ¿Ustedes saben reírse? –pregunta a la multitud. Algunos asienten con las cabezas, otros con un sí inaudible- ¿Vos cómo te reís? A ver, reíte –y se sienta al costado de una nena de ojos marrones profundos y pestañas kilométricas. Pocha se cruza de brazos y la mira con expectativas (y con esperanza). La pequeña simula una risa- ¿Eso es una risa? –la señala con los diez dedos de la mano- ¿Cómo se llama usted, pequeñita?
-Lucía… -dice con un hilo de voz.
-¿Y cuántos años tenes, Lucía?
-Ocho –y la persona que se esconde detrás de Pocha y de toda esa pintura y telas multicolores, quiere soltar varias lágrimas.
-Lucía de ocho años ¿quiere que le enseñemos a reír? –y Lucía asiente con timidez, pero con una sonrisa de esas chiquitas.
Yo también quiero –levanta la mano un nene, cubriéndose las piernas con la sábana blanca que ofrece su camilla.
-Bueno, vamos todos a reírnos. A ver… amigo, payaso Zairitis ¿cómo se ríe, usted? –y el payaso Nan, con su camisa verde y los tiradores rojos, actúa una carcajada descomunal que divierte a varios.
-¡Eso no es una risa! –payasa Zairitis lo empuja levemente desde los hombros, sacándole del medio de la pista, logrando que Nan de un par de vueltas en un mismo eje y caiga sentado sobre una silla plástica que estaba vacía- una risa es esto… -y Zairitis se tira hacia delante, agarrándose la panza y riendo con mucha exageración.
-¡Cualquieeeeeeeeeeeera! –el payaso Tintin hace montoncito con una mano y muerde su labio. Lleva los cachetes pintados de colorado y alrededor de los ojos con un poco de azul oscuro- hay que reírse así… -y él (porque detrás de Tintin se esconde un gran actor, amigo y persona) ríe torpemente, palmeando sus piernas y logrando contagiar a algún otro payaso. También se da el lujo de tirarse al piso y dar millones de vueltas en el mismo eje, tomando envión con ayuda de sus zapatos negros, largos y anchos (tal cual un payaso).Pocha sonríe divertida hasta cuando ve como un grupo de médicos jóvenes pasa por al lado de la sala y sonríen al observar el acting a través del vidrio cristalizado. Lucía, también rió.
-Mi vieja me dijo que me iba a traer más telas de la fábrica. ¿Queres que te preste alguna o encargarle algo? –Zaira, o Zairitis, está sacándose los zapatos para cambiarlo por las zapatillas.
-Ay, sí, por favor. Decile que me traiga un tul como el de la otra vez, pero amarillo… sino, verde –responde Paula, o Pochi, o Pocha, mientras va quitándose el maquillaje con un pedazo de algodón húmedo- tengo que ir a comprar los cordones de colores que no puedo conseguirlos por ningún lado
-Después te paso una dirección… -es que así de serviciales y buenas amigas son.
-¡Me voy, bonitas! – Tito, o Tintin ya tiene su mochila colgada al hombro y se inclina hacia ellas para besarles las mejillas.
-Nos vemos, Tito
-Pórtate bien, eh – Pau siempre lo cuida.
-Yo soy un santo. Ojo vos con los médicos de acá que te andan mirando mucho –y es imposible no reír de y con él.
-¿Me bancas? –le pregunta a Zaira en susurro y ella asiente. Se levanta de la silla y sale a caminar por el pasillo de internación pediátrica. Saluda a dos enfermeras conocidas y también besa el cachete de un varoncito que pasó corriendo y que hoy le daban el alta- Hola… -dice sin vergüenza, apoyándose contra el marco de la entrada del cubículo en el cual están los médicos.
-Hola –él le devuelve la sonrisa cuando la encuentra, al levantar la cabeza- ¿Cómo estás?
-Bien –pero ninguno se mueve de sus puestos- viniste a vernos, hoy
-En realidad porque escuché mucha risa y quería saber que estaba pasando –y Pau ríe apenas, bajando la cabeza pero volviéndola a subir al segundo para querer perderse en sus ojos.
-Nos divertíamos un rato… me dijo Lautarito que hoy le dan el alta, y mañana se la dan a Gusti ¿no?
-Sí, por suerte ya pueden volver a sus casas –y suspira como el doctor aliviado que es hace un par de años- ¿Qué pasa?
-Te queda lindo el ambo blanco –ella es sincera y él ríe de eso- ¿Hoy tenes guardia? –asiente, apoyándose contra la mesada- lástima…
-¿Por qué? –pero ella sólo eleva un hombro.
-¡Pau, gorda, dale! Me tengo que ir –interrumpe el momento Zaira, llamándola desde la otra punta del pasillo. Sabe que no tiene que adentrarse en la escena.
-Bueno… nos vemos –lo saluda desde la lejanía, sin siquiera acercarse a dejar un beso en la comisura de sus labios.
-Pau… -la llama antes que desaparezca de su vista- ¿Mañana a las ocho te parece bien en tu casa? –y Paula sonríe mostrando todos sus dientes. Asiente y sale.
-Cómo te tiene el doctorcito, eh… -dice en voz baja Zaira, enganchándose de su brazo y haciéndola reír.
Miércoles, 31 de octubre de dos mil trece. 17:15 horas.
Es la hora de la merienda y todos aquellos niños que pueden deambular, bajan de sus camillas para ir a merendar a la mesa larga donde sus amigos payasos los esperan, al final del pasillo (sin la necesidad de salir de allí ya que no tienen la orden de los médicos), para tomar la leche tibia o el té poco dulce. Los más grandes les untan las galletitas sin sal con mermelada de durazno mientras que otros van sirviendo en los vasos plásticos.
-¡Hey! Princesa –Paula, disfrazada de Pocha, se acuclilla en mitad del pasillo de internación pediátrica cuando se reencuentra con Lucía un poco desorbitada y sudada- ¿Qué pasa, Lu? –se acuclilla a su altura.
-Me duele acá… -señala el centro de su pecho y comienza a agitarse.
-Quedate… quedate tranquila, Lu. Respira conmigo –la abraza completamente, pegándola a su pecho- ¡Un médico! –eleva el tono de voz y él aparece luego de segundos.
-¿Qué pasó? –levanta a la chiquita en brazos y la lleva hasta su camilla.
-Se quedó sin aire, no sé… -Paula los sigue detrás, con sus zapatillas blancas, medias negras y verdes, pollera fucsia, la remera celeste, un moño grande y con lunares rojo, igual que la nariz de payaso- ¿Está bien?
-Lucía es asmática, Pau –él le pasa el parte mientras le ofrece aire a sus pequeños pulmones con ayuda del broncodilatador. Lucía ya está recostada en la camilla y se la ve y escucha respirar con más normalidad.
-¿Y entonces?
-El problema es que uno de sus pulmones está fallándole y que sea asmática complica más las cosas. Por eso está internada acá… -con una seña de manos llama a un enfermero para que quede al cuidado de Lucía.
-Es muy chiquita –y la mira mientras el enfermero le conecta el suero en la muñeca- cuánto coraje que tenes que tener ¿no? –pregunta cuando salen de allí.
-Tenes que amar la profesión. Bah, como todas… -y ella le da la razón- te prometo que Lu y todos los demás van a estar bien, no te preocupes –mete las manos en los bolsillos de su ambo y ella asiente. Sabe que él cumple.
-Hoy venís ¿no?
-Llevo el postre –le guiña un ojo antes de desaparecer detrás de otra puerta. Ella ríe divertida y sigue su caminar, a pasos largos, hasta donde están los demás.
Miércoles, 31 de octubre de dos mil trece. 19:48 horas.
Paula se levanta del sillón apenas visualiza la hora en el reloj de pared que tiene en mitad del living. Agarra la compotera vacía –en la cual antes había una refrescante ensalada de fruta- y va a la cocina para lavar y dejarla impecable. El diario que está encima del desayunador lo tira al tacho de basura y apaga la computadora –porque no la necesitará. Chequea que todo esté limpio y en orden –como el noventa y nueve por ciento de las veces- y pone un poco de música para que el clima sea más placentero. Tarde se percata del tul verde que su mejor amiga le alcanzó horas atrás para que se haga una pollera divertida, sobre el respaldo del sillón. Y también de la nariz roja de payaso que se le cayó al suelo y aplastó con sus borcegos. Así es la vida del payamédico: alocada, divertida, multicolor, lleno de carcajadas a contagiar y solidarizando la alegría.
-¿Quién es? –pregunta a las 20:00 horas en punto, cuando suena el timbre.
-Yo –y ríe con alegría. Descuelga las llaves del llavero y abre la puerta para encontrárselo de punta en blanco y a horario. Porque él es así de estricto (cuando tiene ganas).
-Buenas noches –sonríe y se acerca un poco mas para querer saludarlo.
-Hola –pero él siempre será mucho más rápido y por eso envuelve su cintura e impacta sus labios con los suyos, ocasionándole la risa.
-¡Dale, Peter! No vale, la arruinaste –pero no se enoja cuando él ya entró a la casa y ella cierra la puerta.
-Bueno, perdón, pero estaba muy tentado –y se sienta en la banqueta, apoyando los brazos sobre el desayunador- te extrañaba, payasa
-Y yo a usted, doc –y él ríe porque ama que lo denomine de tal manera- Hey para, no trajiste nada –tarde se percata de que no llegó con ninguna bolsa- ¿Dónde está el postre que prometiste?
-Lo tenes enfrente de tus ojos –y contornea su mismo cuerpo con ambas manos para que ella ría exagerada, tirando la cabeza hacia atrás.
-Sos un tarado… -lo acusa, mordiéndose el labio.
-Hey, estoy muy estresado. Trabajé mucho ésta semana, me merezco un poco de mimo ¿o no? –se excusa.
-Vení –le extiende el brazo para que él agarre su mano y se levante, acercándose de a poco a su pequeño cuerpo de mujer- con una condición… -le envuelve el cuello con ambos brazos.
-Me olvidé el ambo y ya implementamos ese juego la semana pasada –y ella vuelve a reír. Porque todo en la vida de Paula se basa en las risas (aparte de que él sea uno de que las logra con más facilidad).
-Otra cosa
-¿Qué?
-Que después cocinas vos
-¡Nah! ¡Trampa! –Pepe también es buen actor y ella vuelve a reír de alegría cuando se trepa a su cuerpo para besarlo con pasión y amor (y alegría, también).
Y dale alegría a mi corazón,
y que se enciendan las luces de éste amor.
...
¿Que tul?
Espero que les haya gustado. Dejen su comentarios!
miércoles, 24 de abril de 2013
Acción
La desesperación corría por tus venas y, ante el mínimo nervio, ya estabas sudando a sobremanera. Era de noche, la luna, tu auto completamente vacío y vos te encargabas de divisar el camino que tomabas, obvio que con un lugar de llegada. Siempre te preguntaste de donde habías sacado tanta energía, tanta acción, para mandarte aquellos errores irremediables. Tenias en claro, desde siempre, que tu hermano de cuatro años más chico seria el culpable de toda diablura. Y mientras hacías caso omiso a cada señal de transito, recordaste a tu hermano y vos. Vos y tu hermano. El dúo, la dupla que dejaba huellas en todos los lugares que visitasen. ¿Por qué? No lo sabías, pero te resultaba divertido.
Entonces sonreíste mientras entrabas al boulevard 613. Ahí te vieron crecer y todos te amaban, menos cuando hacías de las tuyas. Igual sonreíste. ¿Qué mejor que tener una noche de lujuria? te proponía ese hombre de misma sangre. Vos queres que me metan tras las rejas y nunca más vuelvas a verme y ser hermano mayor era agotador, más sabiendo que la diversión era componente de esa familia. ¡Ey! Lujuria de la buena y entendías a la perfección lo que quería hacer.
Noche de mujeres, claro y sencillo. Nuevamente el auto, poner primera y llegar a destino. De fondo se escuchaba un Somos los piratas… del que ustedes también participaron de tal canto y canción. Y como eran las dos y media de la madrugada y nadie habitaba la ciudad de Buenos Aires, esa música que provenía de la vereda de enfrente, los mataba. Claro que no tardaron en abrir aquella puerta y que una luz roja encegueciera sus ojos. Varias tarimas, millones de hombres hambrientos, mujeres con poca vestimenta moviendo exageradamente cada parte del cuerpo, y perdiste a tu hermano. Reíste por esa manera de mandarse que solo él tenía y vos, algo, habías heredado, gracias a dios.
Y no tardaste en encontrarte con una de esas bailarinas que miraba tus ojos, y vos los de ella. No te diste cuenta en que momento desapareció y golpeaba tu espalda dando aviso a su presencia. Segundos pasaron y ella rodeaba tu cintura con las dos piernas, corriste una cortina roja y que sea lo que dios quiera. Pero no, los dos se tentaron, porque sus carcajadas unidas sí que causaban problemas.
-¡No! ¡Corte! –y nunca dejaron de reír aunque el director haya cortado la escena- ¡Cuatro veces! ¡Cuatro veces intentando grabar un tráiler! –siempre se quejaba el pobre Alejo
-Tranquilo, Ale –y vos lo calmabas como hacías con cada uno de detrás de cámara
-Empezamos a grabar desde acá –propuso mi compañera de elenco que todavía yacía debajo de mí, en aquella cama de dos plazas
-Sí, como siempre, ustedes convenciendo- y le sonreímos juntos aparentando lo angelical o, mejor dicho, lo casi angelical- ¡Hay cinco! –gritó para todos, porque ese era el tiempo de descanso. Y salió de allí en compañía de extras, camarógrafos, guionistas y parte del elenco
-¿Estás bien? –le pregunte cuando se posicionaba sobre ese colchón rojo
-Sí, no te preocupes –y su sonrisa aliviaba cualquier mal –pobre Lean –rieron
-Somos pendejos, tiene que entender que la escena es para tentarse
-Sí… ¡Vos sos un caradura! –Te acusó- ¡Me mordiste el labio, nene! –y tenía razón, era algo irresistible desde el día en que te enteraste que tu protagónico llevaba colgado del brazo a esa persona
-Perdón, se me escapó –y volvieron a reír porque era lo que más les gustaba hacer juntos, aparte de la actuación. Dos minutos de silencio y la tentación te pudo. La besaste
-¿Qué haces? –pero lo pregunto luego de haberte disfrutado
-Ah ¿No estábamos grabando? –y hacerte el tarado, a ella, la mataba y notaste cuando mordió su labio y una pequeña sonrisa se dibujaba, luego de haberle guiñado uno de tus ojos marrones
-¿Están en posición? –e interrumpió justo. Típico de novela, que irónico- bueno, entonces… ¡Acción! –y otra vez
Y ahí apareció el amor. Supera la ficción y no copia la realidad, solo se da. Te enamoraste en una escena y te casaste en otra. Pero, obviamente, todos después de un ¡Acción! Y que la carcajada no te supere, porque sino, también supera a la realidad.
JusPauliter
Hoooooooola! Volví con otro corto muy diferente al anterior :)
Gracias por dejar los comentarios y sigan haciéndolo!
jueves, 4 de abril de 2013
Mama, mama...
-Mama, mama. Pepe me beso. -Gritaste contenta con tus cuatro años de edad.
-¿Como te beso hija?- Tu mama, Alejandra era (y es) muy celosa.
Paula- Acá, mira - Señalaste tu mejilla con una sonrisa. Estabas feliz.
Alejandra- ¿Y por que te beso, Pau? - Nunca entendió tu mama ese acto de niño.
Paula- Dijo que le gusto ma, ¡Pepe gusta de mi!
Alejandra- ¿Y a vos te gusta el? - Después de años entendiste de donde sacaste tanta desconfianza. De tu mama.
Paula- No mama. ¡Los chicos son un asco! - Eso aprendiste en el jardín: nenes con nenes, nenas con nenas.
Alejandra- Que no se entere tu papa porque lo mata. - Sonreíste, sin esconder tu alegría. Tenias asco de chicos, si. Pero te encanto el besito que te dio el rubio de ojos marrones de tu salita.
...
Paula- Mama, mama - Corriste a la cocina, sonreíste.
Alejandra- ¿Que pasa Pau? ¿Te lastimaste? - Miraste a tu mama sin sacar esa sonrisa. Tenias siete años y te faltaban un par de dientes en la boca.
Paula- ¡No, mama! Pepe me beso.
Alejandra- ¿Otra vez con eso, Pau? ¿Donde te beso? - Porque ahora se preocupaba tu vieja. Si con cuatro años te besaba la mejilla, con siete la boca, con trece sabe Dios que podría pasar.
Paula- Acá - Señalaste otra vez tu mejilla - ¡Y me regalo una flor! ¡Mira! - Se la mostraste. Una rosa blanca que sigue viva (y seca) dentro de un libro.
Alejandra- Muy tierna la florcita mi amor. ¿Queres que la ponga en un vaso con agua? - Asentiste, y viste como tu mama iba rezongando en busca de un vasito y llenarlo de agua. Oliste la flor por ultima vez y la viste crecer y morir en tu mesita de luz.
...
Paula- Mama, Pepe me abrazo hoy - Pusiste tu mochila verde y azul en la mesa de la cocina y miraste a tu vieja.
Alejandra- ¿Ah, si? ¿Y por que te abrazo? - Te miro, desconfiada. Con once años ya eras una nena hermosa y tu mama tenia muchos celos.
Paula- Porque le dio la gana, yo que se. Dijo que yo estaba mas linda de lo común...-Encogiste los hombros, pero estabas contenta. Ya no tenias asco de chicos, y menos de Pepe.
Alejandra- Cuidado con eso hija, los nenes de hoy son muy malos.
Paula- ¡Pepe no es malo, mama!- Reclamaste. Tu amigo era mas bueno que el pan y nunca ibas a dejar que hablen mal de el, ni siquiera tu mama.
Alejandra- No te digo que Pepe sea malo, hija - Te tranquilizo - Pero si hay muchos que lo son.
Paula- Si ya se, pero Pepe es el nene mas bueno del mundo.
Alejandra- ¿Y tu papa? -Porque tu mama tenia celos hasta cuando ponías a alguien de arriba de ella o de tu papa.
Paula- Es el hombre mas bueno del mundo, es distinto - Sonreíste, feliz.
...
Paula- Ma, hoy viene Pepe a casa.-Avisaste mientras subías las escaleras hacia tu habitación. Las paredes y los muebles eran de color rosa, pero el resto era gris y negro. Te agarro la edad de la oscuridad, como decía tu vieja.
Alejandra- ¿Ah que viene el? - Tu mama se encargo de subir las escaleras para hablarte.
Paula- Tenemos que hacer un trabajo.
Alejandra- ¿Solos?
Paula- Si ma. Solos. Y no nos molestes ¿si? - Pediste y te tiraste a tu cama mientras te sacabas las zapatillas.
Alejandra- Estas muy equivocada si pensas que te voy a dejar sola en tu cuarto, Paula. - Rezongo tu mama y vos bufaste.
Paula- Ma, tengo catorce años se lo que hago.
Alejandra- No, no sabes. Van hacer el trabajo en el living o en el patio, pero solos en tu habitación ¡no! - Exclamo y voy la miraste con odio. Odiabas cuando tu mama no confiaba en vos, y eso pasaba muchas veces desde que cumpliste los trece.
Paula- Entonces me voy a su casa. No voy hacer el trabajo con vos encima, metiendo bocadillos y haciendo chistes malos.
Alejandra- ¡Mas respeto que soy tu mama, Paula! ¡No estas hablando con una amiga del colegio!
Paula- Ya se que no estoy hablando con ellas. Si tuviera que hablar con una persona así créeme que no iba a ser mis amigas. - Murmuraste enfadada - Me voy a lo de Peter
Alejandra- ¡Vos no vas a ningún lado, Paula! Y ya te dije, mas respeto si no queres que te ponga un castigo, vas hacer el trabajo en el living o en el patio bajo mi vigilancia. O entonces no lo van hacer y que te pongan un cero ¿Eso es lo que queres?
Paula- ¿Sabes que es muy fácil a veces odiarte ma?
...
Paula- Ma, te presento a Pepe. - Llegaste con el de la mano y estaban en la cocina de tu casa. Tu vieja te miro, extrañada.
Alejandra- Ya conozco a Pepe, Pau
Paula- Te lo presento como novio - Avisaste, y obviaste sus manos entrelazadas.
Alejandra- ¿Como tu novio? - Exclamo, ahogada por la sorpresa
Paula- Si, mi novio - Y sonreíste, mirándolo. Enamorada. Te podía ese chico de ojos marrones con el pelo ondulado por la humedad.
Alejandra- ¡Tenes dieciséis años, Paula! ¿Como ya tenes un novio? - Todavía no caía que su hijita ya no era tan "ita"
Paula- A Pepe lo conozco desde los tres años ma ¿Que tiene de malo? - Te molestaba la actitud de tu vieja. ¿Por que no te felicitaba y punto?
Alejandra- ¿Tu papa lo sabe?
Paula- Me pidió ser la novia hace una semana, ma. Sos la primera que lo sabe. - Y a eso lo hiciste porque sabias que a tu vieja le gustaba ser la primera en enterarse las cosas sobre vos.
Alejandra- ¿No piensan que son muy chicos? - La miraste con odio y sentiste un apretujon de el en la mano. Lo miraste a el y sonreíste. Sabia que iba a estar con vos aunque tus papas no estuvieran muy contento con la idea.
Pepe- No hay edad para el amor, señora Chaves... - Anuncio tu novio todavía mirándote sonriente. Y creíste que morías de amor.
...
Alejandra- ¿Que hacen? - Grito tu mama al entrar a tu habitación. Estaba Pepe arriba tuyo besándote y estaban acostados en la cama.
Paula- ¡Nos besamos, mama! - reclamaste al tiempo que te sentabas en la cama. Tu rostro estaba rozado por la vergüenza que sentías. Nunca tu mama te había visto dar mas que un pico a Pepe, y los encontró en una situación comprometedora.
Alejandra- ¿Hace falta que se besen acostados en la cama? - Tu mama seguía con la mano en el pecho, como si estuviese agarrándose el corazón.
Paula- Mama, no íbamos hacer nada... - Avisaste, por las dudas.
Alejandra- Lo que vi no me pareció...
Paula- ¿Enserio crees que iba hacer algo con Pepe estando vos en casa? - Dijiste y lo viste a Pepe que intentaba no reírse.
Alejandra- ¿Ya se acostaron? - Revoleaste los ojos, tu mama seguía pensando que tenias siete años.
Paula- Ma, tengo diecinueve años, ya no soy una nena. - Murmuraste con vergüenza La idea no era de hablar esos temas con tu vieja y mucho menos con tu novio presente.
Alejandra- ¡Sos una nena Paula! Ya estuviste con un tipo cualquiera ¡No fue esa la educación que te di! - Te grito tu vieja para que se entere todo el barrio que ya hiciste el amor con tu novio.
Paula- ¡Baja un cambio mama! No soy una nena, ya soy mayor de edad por si no te diste cuenta. Y no me "acosté con cualquiera" ¡Es mi novio hace tres años! - Estabas al borde de las lagrimas. Odiabas cuando tu mama no aceptaba lo que hacías. Pepe te acaricio la mejilla y dejo un beso en la frente para que te tranquilices. Funciono.
Alejandra- Espera que se entere tu papa Paula - Amenazo tu vieja totalmente sacada - Aunque seas mayor de edad todavía vivís bajo nuestro techo y no podes hacer lo que se te de la gana.
...
Paula- Mama... - Murmuraste, desesperada.
Alejandra- ¿Que pasa hija? - Se paro del sillón y fue hacia vos, preocupada.
Paula- No me retes - Pediste, y sentiste tus mejillas húmedas.
Alejandra- ¿Que paso mi amor? - La abrazaste con ganas y lloraste en su hombro- Pau, me preocupas ¿Que te pasa?
Paula- Estoy embarazada mama... -Susurraste y volviste al llanto. Tu mama te acariciaba el pelo y cada tanto te decía "Todo bien mi amor, tranquila"
Alejandra- ¿Pedro ya sabe?
Paula- No, me acabo de enterar.
Alejandra- ¿Y por que lloras, hija? - Estabas acostada en el sillón con la cabeza en las piernas de tu mama.
Paula- No se que hacer ma - Lagrimaste otra vez - ¿Y si Pepe no quiere?
Alejandra- Pau, ya tenes veintidós años. Vivís con Pepe hace dos años y se van a casar el año que viene... ¿Como no va a querer un hijo, amor?
Paula- Pensé que me ibas a retar
Alejandra - ¿Por que lo iba hacer?
Paula- No se... Siempre me retaste por estar con Pepe. - Y te acordaste al recibir los reproches de tu mama siempre que los veía juntos.
Alejandra- Perdóname por eso hija... Lo hice por celosa... Me costaba ver que mi hija estaba creciendo tan de golpe - Y ya era tu mama la que lagrimaba. La abrazaste fuertemente.
...
- Mama, mama Tomi me dio un besito acá, hoy en el jardín - Exclamo tu hija de tan solo tres años cuando llego con su papa desde el jardín
Paula- ¿En la mejilla? - Te agachaste para quedar a su altura y mirarla bien. Tenia una sonrisa de oreja a oreja.
Olivia - ¡Si! Y me dijo hermosa - Sonreíste con algo de celos ¿Como ya había un nenito que quería soplar a tu hijita?
Pepe- ¿Podes creer eso amor? -Tu marido apareció por la puerta mientras se sacaba la campera - ¡Le dijo hermosa!
Paula- Hola amor- Lo besaste por un ratito y se rieron al escuchar el sonido de asco de su hija - Ahora decime hija ¿Como es eso que te dijo hermosa?
Olivia- Si ¡Y me beso! - Te recordó y sonreíste. Ahora entendías porque tu mama era tan cuida con vos. El amor de madre es el amor mas cuida y celoso que existe, y tuviste que esperar veintidós años para comprender lo que hizo tu mama cuando eras mas chica.
Bueeeeeeeeno. Primer corto! Que miedo..
Espero que les guste... Para mi opinión es uno de los mas lindo (y difícil) que escribí.
Espero sus comentarios!!
JusPauliter.
-¿Como te beso hija?- Tu mama, Alejandra era (y es) muy celosa.
Paula- Acá, mira - Señalaste tu mejilla con una sonrisa. Estabas feliz.
Alejandra- ¿Y por que te beso, Pau? - Nunca entendió tu mama ese acto de niño.
Paula- Dijo que le gusto ma, ¡Pepe gusta de mi!
Alejandra- ¿Y a vos te gusta el? - Después de años entendiste de donde sacaste tanta desconfianza. De tu mama.
Paula- No mama. ¡Los chicos son un asco! - Eso aprendiste en el jardín: nenes con nenes, nenas con nenas.
Alejandra- Que no se entere tu papa porque lo mata. - Sonreíste, sin esconder tu alegría. Tenias asco de chicos, si. Pero te encanto el besito que te dio el rubio de ojos marrones de tu salita.
...
Paula- Mama, mama - Corriste a la cocina, sonreíste.
Alejandra- ¿Que pasa Pau? ¿Te lastimaste? - Miraste a tu mama sin sacar esa sonrisa. Tenias siete años y te faltaban un par de dientes en la boca.
Paula- ¡No, mama! Pepe me beso.
Alejandra- ¿Otra vez con eso, Pau? ¿Donde te beso? - Porque ahora se preocupaba tu vieja. Si con cuatro años te besaba la mejilla, con siete la boca, con trece sabe Dios que podría pasar.
Paula- Acá - Señalaste otra vez tu mejilla - ¡Y me regalo una flor! ¡Mira! - Se la mostraste. Una rosa blanca que sigue viva (y seca) dentro de un libro.
Alejandra- Muy tierna la florcita mi amor. ¿Queres que la ponga en un vaso con agua? - Asentiste, y viste como tu mama iba rezongando en busca de un vasito y llenarlo de agua. Oliste la flor por ultima vez y la viste crecer y morir en tu mesita de luz.
...
Paula- Mama, Pepe me abrazo hoy - Pusiste tu mochila verde y azul en la mesa de la cocina y miraste a tu vieja.
Alejandra- ¿Ah, si? ¿Y por que te abrazo? - Te miro, desconfiada. Con once años ya eras una nena hermosa y tu mama tenia muchos celos.
Paula- Porque le dio la gana, yo que se. Dijo que yo estaba mas linda de lo común...-Encogiste los hombros, pero estabas contenta. Ya no tenias asco de chicos, y menos de Pepe.
Alejandra- Cuidado con eso hija, los nenes de hoy son muy malos.
Paula- ¡Pepe no es malo, mama!- Reclamaste. Tu amigo era mas bueno que el pan y nunca ibas a dejar que hablen mal de el, ni siquiera tu mama.
Alejandra- No te digo que Pepe sea malo, hija - Te tranquilizo - Pero si hay muchos que lo son.
Paula- Si ya se, pero Pepe es el nene mas bueno del mundo.
Alejandra- ¿Y tu papa? -Porque tu mama tenia celos hasta cuando ponías a alguien de arriba de ella o de tu papa.
Paula- Es el hombre mas bueno del mundo, es distinto - Sonreíste, feliz.
...
Paula- Ma, hoy viene Pepe a casa.-Avisaste mientras subías las escaleras hacia tu habitación. Las paredes y los muebles eran de color rosa, pero el resto era gris y negro. Te agarro la edad de la oscuridad, como decía tu vieja.
Alejandra- ¿Ah que viene el? - Tu mama se encargo de subir las escaleras para hablarte.
Paula- Tenemos que hacer un trabajo.
Alejandra- ¿Solos?
Paula- Si ma. Solos. Y no nos molestes ¿si? - Pediste y te tiraste a tu cama mientras te sacabas las zapatillas.
Alejandra- Estas muy equivocada si pensas que te voy a dejar sola en tu cuarto, Paula. - Rezongo tu mama y vos bufaste.
Paula- Ma, tengo catorce años se lo que hago.
Alejandra- No, no sabes. Van hacer el trabajo en el living o en el patio, pero solos en tu habitación ¡no! - Exclamo y voy la miraste con odio. Odiabas cuando tu mama no confiaba en vos, y eso pasaba muchas veces desde que cumpliste los trece.
Paula- Entonces me voy a su casa. No voy hacer el trabajo con vos encima, metiendo bocadillos y haciendo chistes malos.
Alejandra- ¡Mas respeto que soy tu mama, Paula! ¡No estas hablando con una amiga del colegio!
Paula- Ya se que no estoy hablando con ellas. Si tuviera que hablar con una persona así créeme que no iba a ser mis amigas. - Murmuraste enfadada - Me voy a lo de Peter
Alejandra- ¡Vos no vas a ningún lado, Paula! Y ya te dije, mas respeto si no queres que te ponga un castigo, vas hacer el trabajo en el living o en el patio bajo mi vigilancia. O entonces no lo van hacer y que te pongan un cero ¿Eso es lo que queres?
Paula- ¿Sabes que es muy fácil a veces odiarte ma?
...
Paula- Ma, te presento a Pepe. - Llegaste con el de la mano y estaban en la cocina de tu casa. Tu vieja te miro, extrañada.
Alejandra- Ya conozco a Pepe, Pau
Paula- Te lo presento como novio - Avisaste, y obviaste sus manos entrelazadas.
Alejandra- ¿Como tu novio? - Exclamo, ahogada por la sorpresa
Paula- Si, mi novio - Y sonreíste, mirándolo. Enamorada. Te podía ese chico de ojos marrones con el pelo ondulado por la humedad.
Alejandra- ¡Tenes dieciséis años, Paula! ¿Como ya tenes un novio? - Todavía no caía que su hijita ya no era tan "ita"
Paula- A Pepe lo conozco desde los tres años ma ¿Que tiene de malo? - Te molestaba la actitud de tu vieja. ¿Por que no te felicitaba y punto?
Alejandra- ¿Tu papa lo sabe?
Paula- Me pidió ser la novia hace una semana, ma. Sos la primera que lo sabe. - Y a eso lo hiciste porque sabias que a tu vieja le gustaba ser la primera en enterarse las cosas sobre vos.
Alejandra- ¿No piensan que son muy chicos? - La miraste con odio y sentiste un apretujon de el en la mano. Lo miraste a el y sonreíste. Sabia que iba a estar con vos aunque tus papas no estuvieran muy contento con la idea.
Pepe- No hay edad para el amor, señora Chaves... - Anuncio tu novio todavía mirándote sonriente. Y creíste que morías de amor.
...
Alejandra- ¿Que hacen? - Grito tu mama al entrar a tu habitación. Estaba Pepe arriba tuyo besándote y estaban acostados en la cama.
Paula- ¡Nos besamos, mama! - reclamaste al tiempo que te sentabas en la cama. Tu rostro estaba rozado por la vergüenza que sentías. Nunca tu mama te había visto dar mas que un pico a Pepe, y los encontró en una situación comprometedora.
Alejandra- ¿Hace falta que se besen acostados en la cama? - Tu mama seguía con la mano en el pecho, como si estuviese agarrándose el corazón.
Paula- Mama, no íbamos hacer nada... - Avisaste, por las dudas.
Alejandra- Lo que vi no me pareció...
Paula- ¿Enserio crees que iba hacer algo con Pepe estando vos en casa? - Dijiste y lo viste a Pepe que intentaba no reírse.
Alejandra- ¿Ya se acostaron? - Revoleaste los ojos, tu mama seguía pensando que tenias siete años.
Paula- Ma, tengo diecinueve años, ya no soy una nena. - Murmuraste con vergüenza La idea no era de hablar esos temas con tu vieja y mucho menos con tu novio presente.
Alejandra- ¡Sos una nena Paula! Ya estuviste con un tipo cualquiera ¡No fue esa la educación que te di! - Te grito tu vieja para que se entere todo el barrio que ya hiciste el amor con tu novio.
Paula- ¡Baja un cambio mama! No soy una nena, ya soy mayor de edad por si no te diste cuenta. Y no me "acosté con cualquiera" ¡Es mi novio hace tres años! - Estabas al borde de las lagrimas. Odiabas cuando tu mama no aceptaba lo que hacías. Pepe te acaricio la mejilla y dejo un beso en la frente para que te tranquilices. Funciono.
Alejandra- Espera que se entere tu papa Paula - Amenazo tu vieja totalmente sacada - Aunque seas mayor de edad todavía vivís bajo nuestro techo y no podes hacer lo que se te de la gana.
...
Paula- Mama... - Murmuraste, desesperada.
Alejandra- ¿Que pasa hija? - Se paro del sillón y fue hacia vos, preocupada.
Paula- No me retes - Pediste, y sentiste tus mejillas húmedas.
Alejandra- ¿Que paso mi amor? - La abrazaste con ganas y lloraste en su hombro- Pau, me preocupas ¿Que te pasa?
Paula- Estoy embarazada mama... -Susurraste y volviste al llanto. Tu mama te acariciaba el pelo y cada tanto te decía "Todo bien mi amor, tranquila"
Alejandra- ¿Pedro ya sabe?
Paula- No, me acabo de enterar.
Alejandra- ¿Y por que lloras, hija? - Estabas acostada en el sillón con la cabeza en las piernas de tu mama.
Paula- No se que hacer ma - Lagrimaste otra vez - ¿Y si Pepe no quiere?
Alejandra- Pau, ya tenes veintidós años. Vivís con Pepe hace dos años y se van a casar el año que viene... ¿Como no va a querer un hijo, amor?
Paula- Pensé que me ibas a retar
Alejandra - ¿Por que lo iba hacer?
Paula- No se... Siempre me retaste por estar con Pepe. - Y te acordaste al recibir los reproches de tu mama siempre que los veía juntos.
Alejandra- Perdóname por eso hija... Lo hice por celosa... Me costaba ver que mi hija estaba creciendo tan de golpe - Y ya era tu mama la que lagrimaba. La abrazaste fuertemente.
...
- Mama, mama Tomi me dio un besito acá, hoy en el jardín - Exclamo tu hija de tan solo tres años cuando llego con su papa desde el jardín
Paula- ¿En la mejilla? - Te agachaste para quedar a su altura y mirarla bien. Tenia una sonrisa de oreja a oreja.
Olivia - ¡Si! Y me dijo hermosa - Sonreíste con algo de celos ¿Como ya había un nenito que quería soplar a tu hijita?
Pepe- ¿Podes creer eso amor? -Tu marido apareció por la puerta mientras se sacaba la campera - ¡Le dijo hermosa!
Paula- Hola amor- Lo besaste por un ratito y se rieron al escuchar el sonido de asco de su hija - Ahora decime hija ¿Como es eso que te dijo hermosa?
Olivia- Si ¡Y me beso! - Te recordó y sonreíste. Ahora entendías porque tu mama era tan cuida con vos. El amor de madre es el amor mas cuida y celoso que existe, y tuviste que esperar veintidós años para comprender lo que hizo tu mama cuando eras mas chica.
Bueeeeeeeeno. Primer corto! Que miedo..
Espero que les guste... Para mi opinión es uno de los mas lindo (y difícil) que escribí.
Espero sus comentarios!!
JusPauliter.
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